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Cómo mejorar el desempeño de sus empleados Destacado

Sep 30 2016

No existe una regla general o una fórmula mágica que convierta a una empresa de la noche a la mañana, en productiva. Lo que sí es seguro, es que hay métodos, estrategias y buenas prácticas laborales, que permiten aprovechar al máximo el potencial de los colaboradores, y contribuir en su desempeño.

Lograr ese potencial debe ser un esfuerzo constante, en conjunto, tanto empresa (gerencia) como empleados. Y mantenerlo, hacerlo parte de su cultura organizacional, es la clave para alcanzar cada uno de los objetivos de la organización. Sin olvidarse, que el recurso humano debe ser visto no como mera fuerza productiva, sino como el verdadero motor que le da sentido a la empresa.

Una organización donde la motivación hace parte de la cultura corporativa, incide enormemente en los resultados. Motivar a los empleados no significa solamente brindarles las condiciones laborales de ley como salarios o prestaciones sociales, sino también, ofrecerles la oportunidad de satisfacer las expectativas que como individuos tengan respecto a sus puestos de trabajo. Se trata de descubrir al talento humano como individuo, como ser humano, como ser social; reparar en sus necesidades, deseos, proyecciones profesionales y hasta en los miedos, es el primer paso para captar realmente las capacidades con que cuenta. Ver artículo de Ambientes laborales saludables.

“Trabajar Juntos”

Para sustentar el aporte de la motivación al desempeño laboral, se trae a propósito la valiosa contribución de la obra, ¡A la carga! (Gung ho!) realizada por Ken Blanchard y Sheldon Bowles. Una exitosa experiencia de cómo influenciar de manera positiva en los individuos, vistos como equipos de trabajo. Una estrategia (que llega a convertirse como parte de la cultura organizacional) que requiere de compromiso y constancia, pues liderar equipos sugiere entender a cada colaborador como ser humano, antes que como trabajador.

A continuación, destacamos los tres puntos claves, que pueden contribuir a mejorar el desempeño de sus trabajadores:

1. Trabajo que vale la pena

Si desea realmente que los colaboradores sientan su trabajo como algo importante, que contribuyen con este a una meta; deben saber por qué son necesarios, cómo su trabajo influye en la organización. Establecer metas compartidas (trabajo en equipo) es clave por parte de la empresa, pero adquirir el compromiso de los trabajadores en esas metas, es lo esencial. Sin compromiso las metas no tienen sentido. Sin embargo, de nada sirve fijar metas, si no se solventan sobre valores que guíen cada una de los planes. Los valores deben ser parte de la cultura y se constituyen como la base donde se sustenta el desempeño.

2. Ejercer el control sobre el cumplimiento de la meta

Cuando un trabajador tiene control (autonomía) sobre sus funciones (metas), trabaja motivado para la empresa, puesto que esta lo respeta como ser humano, escucha sus necesidades, sus deseos, sus emociones. Valora lo que hace y no le impone una manera única de hacer las cosas, pues le da libertad para hacerlo a su manera, respetando los valores y los objetivos de la empresa.

Pero esto no sería posible, si la organización no comparte la información. Es necesario que circule sin restricción alguna, todos deben tener acceso a la verdad.

La clave está en exigirles a los colaboradores dentro de sus capacidades lo mejor de sí mismos. Brindarles trabajos que les permitan aprender y renovarse constantemente.

3. Alentar a los demás a seguir adelante

Motivarse mutuamente y felicitarse aun cuando no se logró la meta, es una regla en este tipo de cultura. Debe existir la costumbre de felicitar a los trabajadores cuando alcanzaron los resultados, como una forma de reiterarles la importancia de su trabajo en la empresa. Ya sea a través de los incentivos económicos o de otros métodos que le hagan sentirse valorados. Premiar cuando se ha ganado, pero alentar cuando se debe mejorar en algo, también es importante para contribuir en el desempeño de los colaboradores, lo que a su vez repercutirá en la productividad.

Frente a estos tres principios, aparentemente sencillos, se pueden definir una serie de prácticas laborales que aportan valor a la construcción de un ambiente de trabajo, con las condiciones necesarias para incidir en el comportamiento y desempeño de los trabajadores.

Estas son algunas:

  • Gestionar una comunicación organizacional permite mejorar el clima laboral.
  • Desarrollar una cultura organizacional basada en las necesidades colectivas e individuales.
  • Ofrecer las herramientas necesarias y en buen estado.
  • Ofrecer formación continua como parte del proceso de fortalecimiento de las capacidades de los colaboradores.
  • Establecer medidas de salud y seguridad laboral, que se enfoquen al bienestar físico y mental del trabajador.
  • Identificar el talento de los colaboradores para ofrecerles nuevos retos.

No permita que sus colaboradores sientan que sus trabajos no son importantes o que, no cuentan con las condiciones para realizar sanamente sus labores. Si desea aprovechar las capacidades de su recurso humano, no deje que la indiferencia de la organización opaque su desempeño:

“… son muchas las personas que luchan solas (…) sus espíritus mueren antes de cruzar las puertas de las oficinas…”[1]

[1] Blanchard, K. y Bowles, S. (1998). ¡A la carga! (Gung ho!). Nueva York: Grupo Editorial Norma.

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