Lograr la articulación y el compromiso de todas las áreas de una empresa para garantizar una gestión efectiva de la Seguridad y Salud Laboral no siempre es fácil. No se trata solo de implementar protocolos, dotar al personal con equipos de protección o ubicar letreros de advertencia en las instalaciones. Su propósito va más allá: proyectarse hacia la consolidación de una Cultura de la Seguridad.
Frente a los factores de riesgo que exponen a los trabajadores a accidentes o enfermedades laborales, instituciones como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) enfatizan en la necesidad de crear entornos laborales seguros a través de una cultura de prevención. Esta cultura debe basarse en “un sistema de derechos, responsabilidades y deberes bien definidos” además de garantizar la participación activa de trabajadores en la identificación de riesgos y en el diseño de iniciativas de prevención.
Dentro de esa Cultura de la Seguridad, es importante que confluyan factores como el compromiso de la alta dirección, los programas de formación, un sistema de información sólido y procedimientos operativos adecuados, entre otros. La correcta gestión de estos elementos no solo protege al personal, sino que también contribuye a la productividad de la empresa, optimiza el desempeño de los trabajadores y fortalece el clima organizacional.
¿Cuáles son esas alertas que indican que su empresa necesita mejorar la Cultura de Seguridad?
Una Cultura de Seguridad deficiente no siempre se manifiesta como desorden o la ausencia de medidas. Frecuentemente, son los hábitos los que pueden provocar esos riesgos de accidentes y enfermedades:
- La productividad prima sobre la seguridad:
La presión por cumplir tiempos de entrega y metas de producción muchas veces coloca a los trabajadores en una encrucijada: elegir entre la rapidez para ejecutar los procedimientos, omitiendo controles o el uso de los EPP y exponiéndolos a mayor riesgo de accidentes, o priorizar su propia seguridad.
- Los accidentes y condiciones inseguras no se reportan:
A menudo esto sucede porque los trabajadores tienen miedo a ser señalados, a recibir sanciones, porque no conocen cómo realizar el reporte de accidentes o porque existe una percepción colectiva de que la empresa no tomará medidas ante los riesgos identificados.
- Hábitos obsoletos en materia de seguridad laboral:
Cuando las empresas recurren a justificaciones como “siempre lo hemos hecho así”, los trabajadores se acostumbran a convivir con el riesgo. Asimismo, la ausencia prolongada de accidentes, refuerza la falsa percepción de que todo está bajo control, consolidando así el fenómeno de la normalización del desvío.
- Incoherencia entre lo que promulgan las altas directivas y la práctica:
Cuando la Dirección habla sobre bienestar laboral pero los trabajadores experimentan jornadas de trabajo extenuante y sin descansos, la Cultura de Seguridad pierde credibilidad. No basta con emitir comunicados formales sino en actuar desde el liderazgo y el ejemplo.
- Gestionar la seguridad y salud laboral con software no adecuado o con limitaciones:
Los procesos administrativos relacionados con la gestión de la seguridad y salud en el trabajo requieren de herramientas que les permitan optimizarlos. No basta con implementar programas de hojas de cálculo, sino que la empresa se adapte a las dinámicas tecnológicas para operar de manera integral procesos fundamentales como el seguimiento a la salud de los trabajadores o el registro de datos estadísticos sobre ausentismos. En este escenario, Simeon Empresarial contribuye en el fortalecimiento de la Cultura Preventiva.
Un entorno de trabajo seguro no se logra únicamente con protocolos y el cumplimiento de normas como simples requisitos. Para que esa Cultura de la Seguridad sea efectiva debe basarse en valores, hábitos y responsabilidades compartidos.
