Experimentar un episodio de estrés en el trabajo puede resultar muy normal, pues forma parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, la situación puede ser riesgosa cuando esos factores estresantes se vuelven recurrentes e intensos llegando incluso a afectar la salud, si no se les da la importancia necesaria para afrontarlos a tiempo. Pero, ¿podría el estrés laboral ser una causa de la pérdida de la visión?
Si bien, existen estudios e investigaciones científicas que relacionan el estrés laboral con la aparición de síntomas oculares y el desencadenamiento de enfermedades visuales preexistentes o de otras que pueden incidir en la salud visual; no hay estudios concluyentes que afirmen que el estrés laboral se determina como una causa única y directa de la pérdida de la visión. No obstante, sí se han documentado casos de ceguera de forma definitiva o temporal, en los que el estrés mental “puede considerarse como uno de los principales factores causales y un importante factor de riesgo”.
Asimismo, se ha evidenciado que el estrés crónico puede afectar el sistema nervioso autónomo, que también regula las funciones visuales. La exposición constante al estrés, a vivir estados de ansiedad o nerviosismo aumentan la presión arterial y la hiperventilación del organismo, lo que puede provocar síntomas como visión borrosa, sensibilidad a la luz, fatiga visual, espasmos oculares, visión doble, alteración de la capacidad para enfocar, etc. Si no se toman las valoraciones médicas pertinentes, es posible que los problemas oculares se intensifiquen y causen mayor riesgo para la salud visual.
Por otro lado, las extensas jornadas laborales asociadas a la exposición de pantallas, la mala iluminación y la presión psicológica en el trabajo, también pueden generar cambios fisiológicos que inciden en la función visual. Otros de los factores laborales que aumentan el riesgo de afectar la visión son las malas posturas, la falta de descanso durante las jornadas, las condiciones ambientales y la exposición a sustancias químicas, entre otros.
Más allá de encontrar una explicación contundente desde los aspectos médico y científico, respecto a la relación del estrés laboral con la pérdida de la visión, lo urgente en este tipo de situaciones es dotar a los trabajadores de información y herramientas mínimas para gestionar los episodios de estrés, que les permita saber diferenciar los síntomas derivados de estos y su impacto en la salud visual. Además de fomentar hábitos saludables y la gestión del equilibrio entre la vida personal y el trabajo.
Algunas de las medidas más comunes que se aconseja desde el rol de la salud ocupacional para cuidar los ojos y prevenir enfermedades son los descansos visuales, manejo del estrés, iluminación adecuada, protección visual ante trabajos de riesgo y la reducción de la exposición a pantallas o dispositivos electrónicos.
Este tema llega a propósito, luego de ver un video difundido en redes sociales (del creador de contenido Sebastián Moreno) que muestra el testimonio de Maritza, una trabajadora que perdió la vista a causa del estrés laboral. Aunque en su caso particular, ella misma aclara que medicamente no se pudo comprobar la relación del estrés con la pérdida de su visión; si hubo un desencadenante asociado al mismo que influyó finalmente en su situación.
Lejos de mostrarse como una víctima, su relato hace un llamado al autocuidado, al amor propio y la necesidad de priorizar la salud por encima de todas las cosas.
