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Riesgo Psicosocial en el Trabajo Destacado

Mar 28 2016

En las últimas décadas, el mundo laboral se ha complejizado cada vez más. El crecimiento acelerado de la economía ha hecho que surjan diferentes formas de empleo que afectan directamente las relaciones de trabajo. Bajo este contexto, es lógico que aumenten y agudicen los factores de riesgos psicosociales en los trabajadores.

Los riesgos psicosociales están relacionados con la gestión en los puestos de trabajo y las condiciones laborales de las organizaciones. Precisamente las deficiencias en seguridad, las cargas laborales que excedan la capacidad de los trabajadores y la inapropiada organización en el lugar de labores, entre otras, son las causas de las reacciones psicológicas y fisiológicas en el recurso humano.

Cuando estas manifestaciones, como estrés, depresión, enfermedades cardiovasculares, agotamiento físico y mental se presentan constantemente, afectan no solamente la salud y el desempeño de los trabajadores, sino también el clima organizacional. Si las empresas no dan una solución a tiempo, pueden dar lugar al ausentismo laboral, accidentes laborales, deteriorar el entorno del trabajo e incidir de manera negativa en el desarrollo personal de los trabajadores.

El Ministerio de Trabajo como garante de los derechos de los trabajadores, a través de la Resolución 002646 del 2008 del Ministerio de Protección Social, establece como responsabilidad de las empresas públicas, privadas y mixtas “la identificación, evaluación, prevención, intervención y monitoreo permanente de la exposición a los factores de riesgo psicosocial en el trabajo, así como el estudio y determinación de origen de patologías presuntamente causadas por el estrés ocupacional".

Ahora bien, ¿cómo se detectan los riesgos psicosociales en el campo laboral? De acuerdo con, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se identifican cinco grandes grupos de riesgos psicosociales:

  1. El exceso de exigencias psicológicas del trabajo: cuando hay que trabajar rápido o de forma irregular, cuando el trabajo no permite expresar las opiniones, tomar decisiones difíciles y de forma rápida;
  2. La falta de control, influencia y desarrollo en el trabajo: cuando no tenemos margen de autonomía en la forma de realizar nuestras tareas, cuando el trabajo no da posibilidades para aplicar nuestras habilidades y conocimientos o carece de sentido, cuando no podemos adaptar el horario a las necesidades familiares o no podemos decidir cuándo se hace un descanso;
  3. La falta de apoyo social y de calidad de liderazgo: cuando hay que trabajar aislado, sin apoyo de los superiores o compañeros y compañeras, con las tareas mal definidas o sin la información adecuada y tiempo;
  4. Las escasas compensaciones del trabajo: cuando se falta al respeto, se provoca la inseguridad contractual, se dan cambios de puesto o servicio contra nuestra voluntad, se da un trato injusto e incluso violento o no se reconoce el trabajo, el salario es muy bajo, por ejemplo.
  5. Doble jornada o doble presencia: el trabajo doméstico y familiar supone exigencias cotidianas que deben asumirse de forma simultánea a las del trabajo remunerado. La organización del trabajo en la empresa puede impedir la compatibilización de ambos trabajos.

Ante este panorama, es muy importante que los empleadores, tengan en cuenta acciones preventivas que ayuden a minimizar los riesgos psicosociales en el trabajo:

  • Definir de políticas de bienestar hacia los trabajadores, que conlleve no solamente a la asignación de recursos, sino también al seguimiento y control de las directrices establecidas. Esto se resuelve de manera práctica con la implementación de procesos y procedimientos que se evalúan periódicamente, tal como se contempla en el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el trabajo (SG-SST).
  • Mantener una comunicación multidireccional y permanente con los trabajadores, con el fin de, hacerlos partícipes de las acciones que se adelantan en materia de la seguridad y salud laboral.
  • Fomentar un ambiente de colaboración entre los trabajadores, promoviendo una cultura del autocuidado en la seguridad y salud de las empresas.
  • Capacitar permanentemente en temas relacionados con el bienestar social, la organización del trabajo, el uso adecuado de los equipos tecnológicos, entre otros; como parte de un plan de mejoramiento de las condiciones laborales.

 

“La protección de los trabajadores es el pilar fundamental de una cultura organizacional basada en el sentido humano”

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